M.C. Escher

martes, 19 de septiembre de 2017

"Señor diablo"

Ángel - Señor Diablo, soy la nueva arcángel mensajera. He venido a entregarle la lista de desgraciados del año pasado.

Diablo - Excelente. Muchas gracias y suerte con tu nuevo puesto.

Ángel - Vaya...

Diablo - ¿Qué ocurre?

Ángel - Es que... pensé que el infierno era un lugar más... más infernal.

Diablo - ¡Oh! Esta es tan sólo mi oficina. Un ser tan luminoso como tú, moriría cruzando los laberintos y pasajes de mi mundo. Cada habitación cerrada que viste en el camino, es tan sólo una pequeña parte de la enorme colección de desgracias, tipos de torturas, de enfermedades, dolores, catástrofes y odio que se atesoran aquí. Por no mencionar el país entero. Pero no tienes permitido visitar más allá de mi edificio.

Ángel - Ahh... comprendo. Señor Diablo, nunca imaginé que fuera usted tan amable. De hecho me dio escalofríos cuando me dijeron que sería usted en persona y no un secretario o un guardia, o algo así, el que me recibiría.

Diablo - Ninguno de mis súbditos está capacitado como yo para recibir a un ángel. Aquí en el infierno yo soy el que se encarga de enviar todo tipo de desgracias al mundo. Sólo puedo ser yo quien monitoree las descargas de oscuridad en él. Fácilmente mis súbditos podrían perder el control y maltratar injustamente a seres inocentes. Y yo sólo trabajo con justicia.

Ángel - ¿Justicia dice? ¿¡Cuándo puede ser justo que un niño sufra!?

Diablo - Cuando es necesario para el aprendizaje, cuando él mismo se lo busca, cuando lo merece o cuando está capacitado para sacrificarse en beneficio del aprendizaje de otros. Es un asunto verdaderamente complejo y dudo que lo llegues a entender bien por ahora. Pero Dios y yo somos un equipo.

Ángel - No sabía eso. Creo que me debieron hablar más de usted al enviarme. Lo único que me dijeron fue cómo llegar, y venía llena de terror y de dudas.

Diablo - Es un acuerdo que no lo hicieran. Es más fácil que te introduzcas aquí por primera vez con el sentimiento de temor. Además, ellos sabían que yo te explicaría.

Ángel - ¿Para entrar aquí hay que tener sentimientos negativos?

Diablo - No necesariamente para arcángeles y similares. Pero sí para todos los demás.

Ángel - ¿Y para usted?

Diablo - Yo soy el sufrimiento en persona. Vieras todas las cosas que veo yo cada día. Además tengo la obligación de acumular ira y malas energías para el trato con mis súbditos. Sino, nada aquí funcionaría.

Ángel - Pero parece usted tan cuerdo...

Diablo - Por lo mismo soy yo el jefe.

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